Violencia sexual y poder

#ACTUALIDAD

Justicia para las supervivientes y fin de la impunidad.

El pasado 30 de enero, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos hizo públicos más de tres millones de archivos y documentos relacionados con el caso Epstein. En estos archivos aparecen imágenes, testimonios y pruebas que apuntan a la existencia de una red sistemática de tráfico de personas, explotación sexual, pedofilia y múltiples violencias, ejercidas y sostenidas por algunas de las élites más poderosas del planeta.

Ante la magnitud y gravedad de esta información, y frente a la insuficiente, fragmentada o superficial cobertura mediática, desde WGH Spain no podemos permanecer en silencio. Alzamos la voz para dar claridad, contexto y difusión a unos hechos que no son aislados ni excepcionales, sino profundamente estructurales.

El caso Epstein vuelve a poner sobre la mesa una verdad incómoda: cuando el abuso se sostiene sobre desigualdades de poder, dinero, reputación y redes de complicidad, las violencias se reproducen y se ocultan.

No es un caso aislado

No aceptamos que la explotación sexual y la violencia contra niñas, niños, adolescentes y mujeres se conviertan en un simple espectáculo mediático o en un episodio morboso de consumo rápido. Exigimos justicia, verdad y reconocimiento de los crímenes, así como la investigación de todas las responsabilidades (individuales, institucionales y estructurales) que han permitido que estas violencias se perpetúen durante décadas.

Las víctimas y supervivientes en el centro

La palabra de un hombre fallecido no puede valer más que la de miles de supervivientes que han intentado ser silenciadas, desacreditadas o invisibilizadas durante años.

Cualquier debate público sobre este caso debe centrarse en las voces, los testimonios y las demandas de justicia de las víctimas y supervivientes, y no en la protección de reputaciones ni en narrativas que minimizan, relativizan o desvían la atención del daño causado.

Los impactos de la violencia sexual (trauma complejo, ansiedad, depresión, ideación y conductas suicidas, consumo problemático de sustancias, embarazos forzados, infecciones de transmisión sexual, estigmatización, ruptura de vínculos, pérdida de oportunidades educativas y laborales) marcan de forma profunda y duradera sus vidas. Estas violencias no terminan con el abuso: se prolongan en el tiempo a través del silencio, la impunidad y la falta de respuestas adecuadas.

La ausencia de protección, reparación y justicia no solo agrava el daño, sino que expone fallos estructurales en los sistemas encargados de garantizar derechos, cuidado y prevención. Por ello, exigimos que en cualquier conversación pública se proteja la identidad, la dignidad y la integridad de las víctimas y supervivientes, evitando la revictimización, el sensacionalismo y cualquier forma de acoso.

Una lectura estructural: poder, desigualdad y complicidad

Este caso muestra cómo las instituciones, los entornos sociales y los sistemas de poder fallan deliberadamente cuando entran en juego jerarquías, privilegios y silencios interesados. También evidencia la existencia de un sistema que protege a una oligarquía que concentra poder económico, político y simbólico, mientras abandona a quienes sufren la violencia.

No basta con señalar individuos. Es imprescindible cuestionar el sistema que los ampara, exigir que quienes han abusado de su poder sean juzgados y rindan cuentas, y romper la complicidad social que invita a mirar hacia otro lado.

Qué defendemos desde WGH Spain

  • Exigir investigaciones independientes, con garantías y rendición de cuentas institucional cuando proceda.

  • Promover información contrastada, lenguaje responsable y cobertura mediática rigurosa, que no reproduzca daño ni desinformación.

  • Reforzar políticas públicas de prevención de la violencia y la explotación sexual, con enfoque de género y protección integral de la infancia y la adolescencia.

  • Apoyar sistemas de atención, acompañamiento y reparación centrados en las supervivientes, garantizando recursos suficientes y acceso real a la justicia.

Impulsar la alfabetización mediática y digital para frenar la desinformación, el acoso y la banalización de la violencia.

El abuso continúa cuando el poder protege a los agresores

Desde WGH Spain acompañamos a las víctimas y supervivientes y reafirmamos que la respuesta a la violencia sexual no puede depender del ciclo mediático ni de la indignación momentánea. Exige políticas públicas firmes, recursos sostenidos, prevención efectiva y justicia con enfoque de derechos humanos.

La verdad debe avanzar y las responsabilidades deben asumirse. Quienes abusaron, encubrieron o se beneficiaron del silencio deben rendir cuentas, sin excepciones ni privilegios.

El mundo no puede mirar hacia otro lado. El silencio protege a los agresores. La impunidad perpetúa la violencia. 

Si esto no nos hace alzar la voz, ¿qué lo hará?

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