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Elena Marbán, presidenta de Women in Global Health Spain: “Tenemos una buena sanidad pública, pero se está deteriorando con el desvío de fondos a la sanidad privada o por ejemplo cuestionando el derecho al aborto”.
La investigadora sanitaria reflexiona sobre las exigencias de un entorno capitalista y machista, y reivindica más tiempo para el descanso, la salud y la igualdad.
MARZO 2026 / WGH-Spain Comunicación: Jose Vázquez
Elena Marbán, bióloga sanitaria, descubrió en Etiopía, en una estancia del Máster de Medicina Tropical y Salud Internacional que cursaba en la Universidad Autónoma de Madrid, que lo suyo era la salud global. El flechazo fue tan fuerte que, al concluir sus estudios, trató de conseguir trabajo en una de las entidades más prestigiosas a nivel internacional en este ámbito, el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). Sin embargo, su enamoramiento no fue correspondido (por el momento), así que hizo las maletas y se fue a vivir a la ciudad condal a por su sueño. Allí, estudió el Máster de Salud Global que organiza la Universidad de Barcelona con la entidad en la que ella anhelaba trabajar y, al terminarlo, su sueño se hizo realidad. Quizá porque Elena es una persona capaz de ilusionarse con facilidad, perseguir sus sueños y transmitir su pasión a quienes la rodean. Ahora, 10 años después, ha desarrollado gran parte de su carrera investigadora en ISGlobal, incluyendo un doctorado sobre el virus Zika en España y Colombia. También ha ejercido como consultora internacional para organizaciones como FIND (organización sin ánimo de lucro basada en Suiza) y ha vivido durante tres años en Estados Unidos. De vuelta a su país natal, también regresó a ISGlobal, y con la ilusión de contribuir a la universidad pública de donde reside, consiguió una plaza de Profesora Asociada en la Universidad de las Islas Baleares. “Estoy contenta con lo que he hecho, pero toda esta carrera ha estado ligada a una ansiedad crónica y a mucho estrés también”, confiesa, “ahora estoy en un momento de querer estar tranquila y ser feliz con lo que hago”. ¿Y qué hace para relajarse y ser feliz? “Me gusta pintar, aunque pinto fatal, pero es simplemente coger una brocha o pinceles y me sirve para relajarme, y me gusta mezclarlo con frases, no me atrevería a llamarlo poesía, pero de alguna manera ilustra mis sentimientos o lo que me está pasando en ese momento”. ¿Algo más? Sí, desde hace unos meses, pinta emociones y persigue sueños como presidenta de Women in Global Health Spain (WGH Spain).
Hablando de sentimientos, ha reconocido, y gracias por compartirlo, el estrés y la ansiedad crónica en su carrera, a pesar de la ilusión y la pasión que le mueven por la salud global.
Sí, al principio vas con la idea de «me quiero dedicar a la salud global y ayudar a cambiar el mundo». Quieres hacer muchas cosas y está muy bien, pero ahora intento rebajar mis expectativas porque creo que las he tenido demasiado altas, supongo que por muchas razones. Mi abuela siempre decía que quería que sus nietas fueran investigadoras, de niña no lo entendía pero al final me he dedicado a ello. Sin embargo, creo que, al menos para mí, también está muy relacionado con el género: las mujeres todavía sentimos que tenemos que ser las mejores en todo para que se nos escuche o se nos tenga en cuenta. Parece que, si no eres la mejor, no tienes derecho a estar ahí.
¿Síndrome de la impostora?
Sí, yo creo que casi todas lo sentimos o lo hemos sentido en algún momento, y a lo mejor quien crea que no es porque no se ha dado cuenta. Y tiene que ver con el entorno que tenemos en donde, por ejemplo, estás en una reunión, dices algo y no se te hace caso…, hasta que lo repite un hombre y entonces la idea es fantástica. O, por ejemplo, nunca he ido a un congreso en el cual se abra el turno de palabra y alguna mujer haya iniciado el debate. Siempre suelen ser ellos los que cogen el micrófono, no les da vergüenza decir cualquier cosa. Mientras tanto, nosotras parece que tenemos que tener un gran comentario a aportar para dar el paso. Ese podría ser un gran indicador de igualdad: ¿qué porcentaje de mujeres abre el turno de preguntas en un debate? Nos sorprendería.
¿Qué se podría hacer para transformar ese entorno que no ayuda a que la mujer se sienta valorada como profesional?
Esta pregunta está muy relacionada con el sistema capitalista y machista en el que vivimos, que se basa en la productividad y en privilegios para los hombres. Entonces, por un lado, está el tema de bajar las revoluciones y exigir descansos no para ser más productivos, sino para estar bien, para tener mejor salud mental y una vida más plena porque al final estamos aquí de paso y lo que tenemos que hacer es ser felices y tener salud. Y luego está el tema del feminismo, que busca que todas las personas tengamos los mismos derechos y quizá los hombres tengan que renunciar a algunos privilegios…, como ser los primeros en hablar en un congreso, pero no a derechos, los derechos los queremos para nosotras y también para ellos.
¿Alguna recomendación para que las mujeres manejen esa presión y se sientan más valoradas?
Por ejemplo, leer acerca de ello y entenderlo. Al principio, cuando leí acerca del síndrome de la impostora, no lo comprendía como algo que me pasaba a mí, hasta que un día haces clic y dices, es que creo que yo también lo estoy sufriendo. Darte cuenta de ello es lo primero. Luego intentar coger el control y decir qué puedo cambiar. Quizá, en el ejemplo de antes, me atreva a levantar la mano, coger el micrófono y ser la primera en hablar. Yo sé que doy la sensación de ser una persona muy extrovertida, pero luego por dentro tengo un montón de miedos e inseguridades y personalmente lo de hablar en público ha sido horrible para mí, pero lo he afrontado y he tratado de mejorarlo.
Ha sido elegida por las socias de WGH Spain como presidenta de la organización. ¿Qué emoción le ha acompañado en este proceso?
Todavía faltan cosas por superar, pero asumir la presidencia me hace mucha ilusión, porque en 2020 cinco compañeras fuimos las impulsoras del nacimiento de la organización en España, que forma parte de un movimiento internacional, WGH, que nació hace 10 años. Ahora somos una asociación con sede en Barcelona, acaba de terminar el primer mandato con Neus Rosell como presidenta y se da paso a la segunda junta en la que entro como presidenta, con mucha ilusión y con mucho respeto. ¡Hemos pasado de ser cinco a más de 300 socias!
¿Qué retos se le plantean como presidenta de WGH Spain?
Quizá es necesario ir un pasito para atrás, no para coger impulso, pues no hace falta crecer por crecer, sino para pensar en hacer cosas con foco, con cariño y con fuerza. Todo esto vinculado a lo que hablábamos antes sobre la autoexigencia y cuidarnos. Entonces, pedimos a las mujeres y a los hombres que formen parte de la asociación y pueden hacerlo de dos formas: para recibir información, formar parte de la red, ayudar cuando puedan, etc., o ser socias más activas para apoyarnos en el día a día a sacar tareas adelante. Por otro lado, queremos consolidar la asociación, lo que ya tenemos, e implementar el nuevo Plan Estratégico para los próximos tres años. Necesitamos fondos porque, aunque seamos una asociación y todas seamos voluntarias, tenemos gastos recurrentes como pueden ser, por ejemplo, la web o la asesoría legal. Además, nos gustaría contar con alguna persona contratada que nos ayude a mejorar y gestionar los proyectos que tenemos.
En la actualidad, según señalan diferentes estudios, ha aumentado el rechazo al feminismo y algunos hombres dicen sentirse atacados. ¿Cómo se gestiona esto desde dentro de una asociación feminista?
Es un problema real y es cierto que nosotras mismas, por ejemplo, desde el equipo de comunicación, hemos hablado de cómo comunicarnos para no ofender a nadie y llegar a todos los públicos. Por eso hemos creado una sección nueva, de Actualidad, donde reaccionamos a noticias nacionales e internacionales. Y el tema de la juventud nos preocupaba bastante con tantos adolescentes y jóvenes que rechazan el feminismo. Entonces, está bien tratar de comunicarse para no ofender a nadie, pero esto es una cuestión de derechos humanos y las desigualdades están ahí. Hay personas que loa niegan, pero los datos son los que son y sigue siendo un problema. Igual que en otras inequidades, porque también está la cuestión racial, de clase social o cualquier otro eje de discriminación.
Aprovechando que se celebra el Día Internacional de las Mujeres, de presidenta a presidente, ¿qué tres cosas le pediría al actual líder del gobierno?
Uno, cobertura sanitaria universal de calidad. Tenemos una buena sanidad pública en España, pero se está deteriorando con el desvío de fondos a la sanidad privada, por ejemplo, con errores como el tema de los cribados de cáncer de mama, que ha sido un horror, o cuestionando el derecho al aborto en España. Dos, apoyo a la cooperación internacional, no estamos llegando a los mínimos requeridos del Producto Interior Bruto, que es el 0,7%, estamos en el 0,25%. Esto está ligado cien por cien con la salud global. Y tres, revisión de todas las políticas de igualdad que se hacen en España para seguir facilitando la conciliación y la igualdad real y efectiva.
Lo tiene muy claro. Supongo que también tiene muy claro de qué está hasta los ovarios, que es la pregunta con la que cerramos siempre nuestra entrevista.
De que no se nos crea a la primera y se da más peso al menos del 0,008% de denuncias falsas que a la voz de las mujeres que han sufrido algún tipo de abuso, y que tengamos que estar justificándonos todo el rato de por qué hemos denunciado, de por qué no, de cuándo… Estoy hasta los ovarios de la violencia de género a todos los niveles.


